Mucho antes de que abra el primer restaurante, alguien ya encendió una cocina en Bogotá, otra
en Cali y otra en Medellín. Recibe el pedido, revisa temperaturas, alista las estaciones y deja
todo listo para quienes llegarán unas horas después.
Ese trabajo casi nadie lo percibe; pero es el que hace que, en el horario de nuestra apertura,
todo esté listo para funcionar. Cuando un cliente comenta «me atendieron muy bien», también se
está refiriendo a un turno que comenzó horas antes.
Muchos de nuestros coordinadores empezaron ahí: en un punto, aprendiendo el oficio desde la
operación. Nos gusta que sea así, porque creemos que la operación se aprende viviéndola y que
quien la conoce desde adentro puede acompañar mejor a los demás.
Si te gusta este oficio, hay un lugar para ti en alguna de nuestras cocinas.
Antes de que llegue el primer cliente, ya hay un equipo haciendo que todo suceda.